Cosquín Rock día 2: la lluvia otra vez se hizo presente

Sin lluvia en el horizonte, eran las 19.45 cuando decenas de banderas flameaban frente al escenario principal y recibían a Don Osvaldo, la gran atracción de la jornada. Un tapiz de colores y almas (que llegaba a 25 mil) se concentraba casi exclusivamente en ese punto del enorme predio, mientras algunos miles le hicieron el aguante a Fidel Nadal que le metía onda en simultáneo al temático. El ex cantante de Callejeros salió literalmente a comerse la cancha, Guiños se pegó a La llave y desató la felicidad de los fieles. El pequeño silencio antes de Misterios, el tercer tema, fue rápidamente quebrado por el grito de “Inocentes, inocentes” del público que ante todo se muestra incondicional.

Si la primera parte del show de 20 canciones de Don Osvaldo estuvo signada por el rock, el tango se adueñó de la parte central de la noche. Con el violín de Estefanía Corsini de apoyo, Si me cansé le puso sabor a dos por cuatro a ese segmento del show. “Quería bajar las escaleras, pero el gordo se podía caer y del ridículo no se vuelve”, añadió Fontanet antes de entonar la frase “A veces la lluvia sólo moja” de la canción Fantasía y realidad, que serviría de preludio para la intensa lluvia que comenzaría dos canciones más tarde.

En el tramo final, Don Osvaldo retomó la energía inicial alimentando los cuerpos empapados de los incondicionales que no paraban de saltar y de poguear. Cristal, Puede y Vicioso se hilvanaron hasta recibir a Eli Suarez, de Gardelitos, y cerrar la noche con Suerte, la tradicional oda a Pugliese.

La Vela Puerca salió apenas pasada la medianoche desafiando una lluvia que en ese momento se mostraba épica. La gente igual estaba ahí  para escuchar las canciones de Erase. Y si bien no jugaban de local un gran puñado de banderas uruguayas le puso buen clima rioplatense. Bien pasados por agua De atar fue el primer momento en que los cantantes (Sebastián “Enano” Teysera y Sebastián “Cebolla” Cebreiro)  se mimetizaron con la estoica multitud que se quedaba inalterable y se entregaron a la lluvia. Luego de una pausa de unos minutos volvieron al escenario para anunciar los tres últimos temas para poder ceder el lugar a Las Pastillas del Abuelo.

A esa misma altura, en el temático Nonpalidece soportaba junto a su gente lo que podía y también debía cerrar abruptamente la performance. Llenos de magia y El profeta fue lo último que sonó de La Vela, con el agua cubriendo todo y los cantantes dejando la garganta en ambas canciones.

Minutos después de la una, Las Pastillas subió a escena para defender Paradojas, su último trabajo de estudio. Fue más corto de lo que se había programado, pero el agua que seguía cayendo obligó a la banda de Piti Fernández a reacomodar filas y obsequiarle a los miles de héroes que aún seguían ahí un show compacto de más de una hora y media de duración.

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