Se viene la segunda parte del documental “Somos todos redonditos”

Hace algunas semanas te contamos que en Olavarría se proyectará el documental elaborado con imágenes tomadas por fanáticos que participaron del último recital del Indio Solari. Todavía no se estrenó el film, dirigido y realizado por Fiorella Casale, y ya confirmaron que habrá una segunda parte.

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Desde la cuenta oficial de “Somos todos redonditos” en Facebook abrieron la convocatoria para todos aquellos seguidores del ex líder de Patricio Rey que quieran contar su historia, sus anécdotas y su viaje a Olavarría.

“Filma tu trapo, tu viaje, tu previa, tu gente. Mandanos tus videos por mensaje privado para ser parte de SOMOS TODOS REDONDITOS OLAVARRIA!! Queremos conocer tu historia!”, comunicó la Fan Page del rockumental.

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Apenas anunciaron la segunda parte, los fanáticos del Indio Solari comenzaron a mandar sus historias. Algunas ya fueron publicadas en la mencionada cuenta de Facebook. Una de ellas es de Eugenio Ward Bradford:

Recuerdo el primer casete que me grabó mi hermano con temas que me gustaban de sus primeros CDs y su biblioteca repleta de casetes. Generalmente eran todas canciones punk, arrancaba con “El Obrero” de La Polla Records, “California” de Dead Kennedys, temas de Ramones, Sex Pistols, Green Day, Misfits, Mal de Parkinson, y otras bandas. Varios años más tarde, en el 99 y con 13 años, tuve que empezar a asimilar dejar a temprana edad una carrera deportiva para no pasar por una intervención quirúrgica bastante compleja. Así, el tiempo que ya no utilizaba entrenando lo dediqué a escuchar música, cantar de caradura y aprender algo de guitarra. En poco tiempo, entre tantas bandas que me gustaron, la que me sacudió fue “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”. Sin conocer más que el contenido de los CD que iba consiguiendo, me fue atrapando la poesía conjuntamente con la música y el arte visual de álbumes. Sin lo que hoy es internet, era imposible conocer algo de la biografía o lo que generaba cada misa, solo podía acceder a algo de info cuando salía algo en el Suplemento Si! Fue algo tan indescriptible lo que me generó esa pasión que nunca me voy a olvidar cada detalle de lo que mi familia aportó para semejante enfermedad. Es el día de hoy que se me empañan los ojos al tomar unas cervezas y acordarme de mi hermano mayor tratando de conseguir los CD para grabarme todos ellos en casete, de mi viejo cuando me llevó a Musimundo y me dejó elegir mis 2 primeros CD de los Redondos, tardes enteras con mi hermana menor escuchando una y otra vez la discografía, y cuando mi vieja llegó a casa con un afiche arrancado de una pared donde figuraba un teléfono de una combi que iba a Santa Fe, para que viajemos los 2 al recital que al final se suspendió. Cada uno de esos instantes y muchos más los llevo en el corazón como un tesoro invaluable. Pero por fuerza mayor, la historia que quiero contar es sobre la foto que comparto, y es que hace un poco más de 15 años, allá por Enero del 2002 cumplía 16 años. Por locuras propias, nunca me gustaron los regalos más allá de que siempre valoré cada uno de ellos, me alcanzaba con que me quieran desequilibrado como soy y con un lindo abrazo, pero ese cumpleaños mi abuela llegó con una bolsa y cuando vi lo que había en su interior morí de amor. Con sus 80 años se fue sola con un taxi al centro de la ciudad y me eligió la remera con la que estoy en la foto, celeste con la estampa de decenas de Oktubre, inmediatamente me saqué la remera que tenía y me puse la que me regaló. Mi abuela no conocía el nombre del cantante, quizá hasta pensaba que el cantante era Patricio Rey, no sabía quiénes eran Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pero en algún momento retuvo algo del nombre de esa banda que me conmovía y me dejó esta historia que algunos de mis seres queridos conocen. La remera la utilicé ese 23 de Enero de 1999 y la guardé bien cerrada en una bolsa de polietileno trasparente aproximadamente 15 años, es decir hasta hace unas semanas, ya que los últimos días de Enero de este año la despedimos a mi Abuela a sus 95 años. La procesión y la misa me encontrarán con una remera añeja de amor, con sentimientos encontrados entre el éxtasis del recital y el dolor de situaciones de la vida, aunque sé que si me quiebro de sonar “To Beef or Not to Beef” voy a tener el abrazo incondicional de todos aquellos que serán testigos del próximo pogo más grande.

Nos vemos en Olavarría

El Oveja de Barrio Jardín, La Plata

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