El Indio Solari escribió el prólogo del libro sobre el mayor asesino de la historia argentina

Todos sabemos sobre la habilidad del ex Patricio Rey para escribir, pero casi ninguno se hubiese imaginado que un escrito suyo se utilizaría como prólogo de una biografía sobre Robledo Puch. El diario Clarín publicó hoy el curioso texto.

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Hace pocos días la Cámara de Apelaciones de San Isidro dejó a Carlos Eduardo Robledo Puch a un paso de recuperar la libertad. El mayor asesino civil de la historia argentina será pasado del régimen de máxima seguridad en el que vive desde hace 45 años a uno semiabierto, lo que habilita la posibilidad de que en un futuro consiga la libertad condicional.

En el penal provincial de Sierra Chica, donde el “Ángel de la Muerte” pasa sus días, se escucha al Indio Solari. Es que Robledo Puch es fanático del cantante, desde Los Redondos y ahora también como solista.




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El texto es el prólogo de la reedición de “El ángel negro. La feroz vida de Carlos Robledo Puch”, una biografía que escribió Rodolfo Palacios. En esta “edición definitiva” que Sudamericana anuncia entre sus lanzamientos de abril, el autor cuenta cómo fue que se enteró del fanatismo de Robledo Puch por el Indio Solari y por qué decidió saber qué pensaba el cantante.

En el primer capítulo, Palacios relata uno de los encuentros que tuvo con Robledo Puch en la sala de entrevistas del penal de Sierra Chica. El condenado le iba a revelar un secreto: “Cuando escuches lo que te voy a decir, te vas a caer de culo”, le dijo antes de poner en su grabador “un casete gris polvoriento”.

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Tras la interrupción de un guardia, Robledo Puch decidió no revelarle nada. Pero estuvieron 90 minutos escuchando la música que contenía ese casete. Según Clarín, Palacios cuenta que Robledo Puch cantó “El infierno está encantador”, que explicaba las letras de los otros temas de Los Redondos y que hacía introducciones a cada tema.

“Pará, pará. Este tema que vamos a escuchar se lo dedico a Omar Chabán —propone, mientras suelta una carcajada—. Suena ‘Masacre en el puticlub’, cuya letra hace mención a una noche de descontrol en un local de rock: ‘Rock fuerte en el puticlub. Cambió la suerte del puticlub. […] El gas coreano de pronto arribó. Llegó del norte y todo acabó’. Robledo compara esa canción con la tragedia del boliche Cromañón, donde el 30 de diciembre de 2004, durante un incendio por una bengala lanzada en pleno recital del grupo de rock Callejeros murieron asfixiadas ciento noventa y cuatro personas”, cuenta Palacios en el libro.

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Al hacerle notar que la comparación es poco feliz, Robledo Puch, “concentrado en la música”, le responde: “Mi triunfo es que acá se escuche esto, no la basura de la cumbia villera. ¡¿Estamos todos locos?! Eso te quema la cabeza. Por eso después salen y te meten un balazo en el medio de los ojos”.

El periodista detalla luego que “la única conclusión que pude sacar de esa visita en la que me aturdió con la música era la influencia que Los Redonditos tenían en Robledo. El vínculo era casi místico. Eso me llevó a tener una curiosidad: ¿qué pensaría el Indio Carlos Solari si se enterara de la devoción que le rinde Robledo Puch?”. Después de un intento fallido, el cantante contestó. Y esa respuesta es el prólogo del libro:

La perseverancia de las bestias

No encuentro manera de que mis emociones abarquen con sensibilidad adecuada hechos fenomenales como los acontecimientos en que Robledo Puch estuvo involucrado. Cruzó una frontera extrema que creo reconocer, pero nunca me vi extraviado más allá de sus límites.

En cuanto a su relación con mi imaginería, debo considerar el hecho de que mis personajes, en general, están iluminados por la luz tóxica de sus ilusiones enloquecidas.

Si pudiéramos aprender el mundo, a cada rato, con la perseverante inocencia de las bestias, sus acciones no figurarían en el menú del gran restaurante de la naturaleza.

El nuestro es un planeta extraño que alberga las más inconvenientes criaturas y los legados mentales más difíciles de predecir.

Por otro lado, yo tampoco necesito del paraíso (pero se me nota menos).

Indio Solari

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