Familiar de Gustavo Cerati asegura que el gobierno usa la figura del ex Soda Stereo

Esta semana te contamos sobre la iniciativa, propuesta en el sitio Change.org, de cambiar el nombre Centro Cultura Néstor Kirchner por el de Gustavo Cerati. Inmediatamente, este hecho generó un gran debate con opiniones a favor y en contra.

En las últimas, Valentina Cañeque -sobrina del ex Soda Stereo- afirmó que el gobierno nacional usa la figura del legendario artista: “Ahora el señor Presidente, que no se cansa ni un ratito de pensar en él y en su círculo de legendarios opresores y escritores de una historia que nada tiene que ver con la realidad, pretende, entre otras cosas, cambiar el nombre del Centro Cultural Kirchner por el de Gustavo Cerati”.

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“Si antes me preguntaba qué límites podía llegar a tener este gobierno, ahora sé que la respuesta es NINGUNO”, subrayó Cañeque. Además, agregó que “si creí en algún momento que algo (llamalo tacto, llamalo falsedad, llamalo sutilezas) podía resultar un desacelerador de los procesos tremendos que estamos atravesando, entiendo hoy que nada de eso existe”.

Para finalizar, se dirigió hacia los que piensan apoyar esta propuesta: “Si estás leyendo y pensás votar esta iniciativa, pensalo dos veces o más. No mezclemos la magia y el amor del inmenso arte de Gus con la suciedad de esta gente. Depende de cada uno de nosotros hasta dónde dejemos avanzar este aparato monstruoso”.

El texto completo:

La miseria planificada y la mentira organizada que cada día pretenden hacernos creer no tiene límites, y la persona que hoy NO QUIERA verlo, se encuentra sin dudas en el lugar que nunca quisiera estar y que jamás eligiría como argentina.

No hace falta volcar acá cada una de las razones por las cuales hoy este país y los argentinos estamos siendo denigrados, pisoteados, silenciados y mutilados.

Ahora el señor Presidente, que no se cansa ni un ratito de pensar en él y en su círculo de legendarios opresores y escritores de una historia que nada tiene que ver con la realidad, pretende, entre otras cosas, cambiar el nombre del Centro Cultural Kirchner por el de Gustavo Cerati. Con qué derecho? Con qué cara? No hablo como familiar, no hablo como kirchnerista, ni como periodista, hablo como argentina y como amante de mi país y desde mi fuerte convicción. Hablo como testigo de los últimos 20 años de historia, hablo como víctima de una realidad que repudio y que cada día me duele un poco más. Si antes me preguntaba qué límites podía llegar a tener este gobierno, ahora sé que la respuesta es NINGUNO. Porque si creí en algún momento que algo (llamalo tacto, llamalo falsedad, llamalo sutilezas) podía resultar un desacelerador de los procesos tremendos que estamos atravesando, entiendo hoy que nada de eso existe.

Porque una vez más, la perversidad y la codicia humana están a cargo del poder y aquí los resultados que sólo a los que siguen esa línea pueden contentar.

Más allá de todo en general y de cada pieza de esta triste y siniestra realidad en particular, me encantaría pensar que existe alguna intención genuina de que un lugar tan hermoso y culturalmente transcendental lleve el nombre de Gus, porque nadie puede poner en duda que merece cualquier tipo de distinción que homenajee su obra sagrada. Pero decime, también lo vas a usar a él, descaradamente? También lo vas a usar a él como arma de destrucción del orden simbólico y de nuestras banderas? También pretendés borrar huellas desde el engaño, por medio de su nombre? Qué lindo che, hermoso gesto. Pero qué ganas de gritarte en la cara que Néstor fue y será eternamente lo que es, aunque te duela, si es que en algún punto de tu ser algo te duele…

Y sí, es sólo un nombre: algo más dentro del montón de cosas que jamás vas a poder borrar de la historia, algo más de lo que hoy somos y de lo que no te gustaría que fuera. Porque una vez más prevalece nuestra memoria y el amor por esta patria que nos parió a todos.

Si estás leyendo y pensás votar esta iniciativa, pensalo dos veces o más. No mezclemos la magia y el amor del inmenso arte de Gus con la suciedad de esta gente. Depende de cada uno de nosotros hasta dónde dejemos avanzar este aparato monstruoso.

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