Metallica se llevó todos los elogios en el primer día del Lollapalooza

El tramo sudamericano del reconocido festival pasó por Buenos Aires el pasado fin de semana. La noche del viernes 31 de marzo fue la inaugural en el Hipódromo de San Isidro, con un protagonista que se llevó todas las miradas: Metallica.

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Hatfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo, entregaron más de dos horas de recital, a un ritmo implacable, dieciocho canciones, algunas versiones extendidas, diálogos con el público, pogo, saltos, lágrimas, aguante con los brazos y una despedida multicolor con fuegos artificiales para terminar de consagrar una gran noche.

Metallica y Rancid, figuras fundamentales de la historia del rock, regalaron anoche dos actuaciones impecables en las que reivindicaron el heavy metal, el punk y el rock, y elevaron la temperatura de una inmensa marea de personas que quedó complacida con la propuesta de la primera jornada del Lollapalooza, en la que además convivieron la electrónica y el pop.

Cerca de las 22, las pantallas que escoltaban el escenario principal se encendieron: el Feo corría por un cementerio mientras buscaba la tumba de los dolores. Entre tanto “The ecstasy of gold”, de Morricone, acompaña ese fragmento de “El bueno, el feo y el malo”, de Sergio Leone. Todos supieron que el recital de los cuatro maestros del heavy metal había comenzado.

“No nos importa quiénes son, ni cuál es si religión, ni a quién vinieron a ver, lo que importa es que ahora están acá”, expresó Hetfield, mientras los juegos de luces imprimían un poco de color sobre la vestimenta sobria que los caracterizó siempre. “Ustedes los argentinos cuando aman algo, realmente aman, y sé que la gente que está acá ama la música. ¿Quieren heavy ahora?”, gritó Hatfield segundos antes de desgranar los acordes de “Sad but true”.

“Master of Puppets”, “Fade to Black”, “Seek & Destroy”, “Fight fire with fire”, “Nothing else matters”, “One” y “Enter Sandman”, fueron algunas de las canciones que sonaron. El frontman de la banda agradeció al público por estar del otro lado, por el apoyo de los 35 años de trayectoria que se cristalizaron en un recital en el que el cuarteto demostró estar más vigente, en estado y sólido que nunca.

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Pero la actuación de Metallica no fue la única gema de la noche. También lo fue Rancid. La primera vez del cuarteto de Berkerly en el país -o segunda, para quienes tuvieron la fortuna de ir al show que la banda ofreció el día anterior en el Teatro de Flores- trajo consigo una mixtura de sensaciones que no encontró una traducción legible.

Ocho discos de estudio se sucedieron, desde su formación a comienzos de la década del 90, para que Tim Armstrong, Matt Freeman, Branden Steineckert y Lars Frederiksen pisen Argentina. “Nos llevó 26 años tocar acá. Perdón gente”, precisó con humor ácido Frederiksen.

El cuarteto, que irrumpió en la escena norteamericana para desarticular el estatismo que el género experimentaba hacía ya algunos años, combinó durante una hora piezas de sus más de dos décadas de trayectoria. Así pasaron “Salvation”, “Time Bomb”, “Old Friend”, “Rejected”, “Last one to die”, “Fall back down”, y “Honor is all we know”, entre cánticos de cancha y demostraciones de afecto correspondido.

Fuente: Télam

Foto: Lollapalooza Argentina

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