Poseidótica: Un viaje perfectamente calculado

Aunque sus atmósferas etéreas hacen parecer lo contrario, la pared sonora que emana el cuarteto tiene una estructura afinadamente predefinida. Poseidótica se presentará junto a Kuria Muria y Ojos Sobre el Mar este sábado a partir de las 22 horas en Judas Club (Córdoba 1737).

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Poseidótica representa esa vanguardia sonora argentina que no ha caído en grandilocuencias estéticas. Lo suyo va por una sonoridad profunda y climática, con paisajes que incluyen picos elevados, valles profundos y mesetas de una falsa quietud que desemboca en explosiones marcadas por esa batería gorda y poderosa aporreada por Walter Broide, que carga en su mochila nada menos que haber sido el motor del tempo y lo machacante de Los Natas.

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Claro que una batería sola no hace una banda, junto a ella el bajo de Martín Rodriguez se manifiesta duro pero dinámico y siempre avasallante, conformando entre ambos una atmósfera humeante que es cortada a cuchillo por las guitarras de Santiago Rua y Hernán Miceli. Por cierto, el cruce con la estela dejada por el trío infernal no se corta con lo de compartir baterista. Santiago, uno de los guitarros, fue plomo de Los Natas, y todos coinciden en que aún antes de conformar Poseidótica concurrían a sus recitales a recibir sus dosis de polvareda rítmica y stoner de exportación.

No obstante, y a pesar de cualquier familiaridad con algunos pasajes sonoros, lo de Poseidótica va por otro lado y ataca los sentidos desde otra posición. Poseidótica propone un viaje cuyo vórtice es el escenario y los límites sólo están dictados por cuán profundo se permita dejar llevar el escucha. Cruzando los límites del space rock, se adentran en compases neo autóctonos sin arremangarse los pantalones. Suben colinas al ritmo de las guitarras y luego desbarrancan envueltos en riffs polvorientos, para luego dejarse hundir en las llamas de un mar de tranquilidad que explota en un in–crescendo digno de un ritual que, sin embargo, no precisa de ningún chamán.

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Nacidos con el milenio, Poseidótica ha evolucionado sin mutar su propuesta. Progresivos, psicodélicos y experimentales, mantienen la esencia de una propuesta estética que, a pesar de lo abstracta que resulta una propuesta sin vocalista, siempre se ha mantenido dentro de un marco conceptual que distingue a cada una de las cuatro placas grabadas. En agradable intercambio de palabras, Martín, el dueño del bajo poseidótico, nos cuenta algunas cuestiones del otro lado de la historia.

Cuatro discos en diez años, ¿qué sientes que cambió en el sonido Poseidótica de Intramundo (2005) a El Dilema del origen (2015)? “En primer lugar, maduramos como banda a lo largo de los años. Desde principios del 2000 hasta la salida de ‘Intramundo’, fue la etapa en la que fuimos forjando la identidad de nuestra música, y luego con cada grabación incorporamos aprendizajes que nos permitieron evolucionar. En segundo, nos fuimos equipando, lo que nos permitió encontrar un sonido más claro y conciso. A todo esto hay que sumarle la cantidad de vivencias personales y a nivel grupo que hemos vivido durante todos estos años”, afirma Martín.

Sus composiciones son macizas, y aunque proponen el cuelgue y el viaje, se nota que está todo “matemáticamente” craneado. ¿Cuánto mutan del disco al show en vivo? ¿Se permiten improvisaciones?

Más allá de que a veces parezca que estamos inmersos en una eterna improvisación, todo está perfectamente calculado. Los temas tienen una estructura predefinida, con varias partes y arreglos, y salvo algunas pequeñas diferencias, los tocamos igual a como están en el disco. Eso no impide que de vez en cuando nos demos algunos permisos, como incluir zapadas entre tema y tema o hacer un cover.

¿Cómo tomaron la decisión de no tener cantante?

Se fue dando naturalmente. En la primera etapa, de plena búsqueda, los temas ya tenían una melodía o un sentido, que nos permitía incluso encontrar nombres asociados al concepto sonoro. Al mismo tiempo, debido a las estructuras progresivas, no había espacio para incluir una voz. No hubo mucho que pensar, y tampoco es algo definitivo, somos una banda mutante.

El mote de stoner fue denostado desde los mismos orígenes por las bandas del género, pero como que eso fue cambiando. ¿Se sienten stoners?

Desde mi punto de vista, Poseidótica es un grupo de Rock Progresivo. Si bien en su momento hemos escuchado Stoner Rock, como tantas otras músicas, no hacemos ese estilo. Por lo pronto, no estamos atados a ningún género, eso sería cuartar la libertad al momento de componer. Si es posible que se nos asocie al Stoner por el origen de Walter y su relación con Los Natas, y por el gran movimiento que se está gestando en la actualidad, que desde nuestro punto de vista es mucho más inclusivo, de hecho, nos motiva tocar con bandas que toquen cosas muy diferentes a lo que hacemos nosotros.

Se nota que romper estructuras les cae bien. Invitaron al escenario a artistas tan dispares como Nekro (Boom Boom Kid), Maxi Trusso o Violentango, y con todos han logrado un resultado revulsivo y de alto nivel artístico (también tocaron con Carca, Adrián Dargelos (Babasónicos), Pato Larralde (Saurón y Los Antiguos), evidentemente, no le temen a nada.

Esto tiene bastante relación con la pregunta anterior. Nos gusta traspasar fronteras, y también generar desafíos los espectadores, que no sepas que te vas a encontrar cuando veas a Poseidótica en vivo, el poder sorprender. Es una buena forma de mantenerse activo. Además, han sido experiencias con las cuales hemos aprendido mucho a nivel musical y humano.

Vienen haciendo grandes conciertos en grandes lugares (Niceto, Vorterix) invitan a una pléyade de artistas que concurren con placer a compartir escenario, el Dilema del origen (su hasta ahora última placa) sólo recibió aplausos de público y crítica. ¿Consideras que están en la cresta de la ola? ¿Cuál es el techo para una banda como Poseidótica?

Somos una banda muy unida y trabajadora, tal vez esa sea la clave para que exista esa visión desde el afuera. Lo que hemos generado hasta el momento sólo nos empuja a seguir creciendo, sabiendo que se puede armar un proyecto fuerte desde la autogestión, que es la forma en que nos movemos y que, aunque implique un gran sacrificio, es lo que recomendamos a toda banda joven. Para darte una idea, ahora estamos armando nuestras propias salas de ensayo, no es algo sencillo, pero para nosotros algo superador. Y todavía nos quedan una serie de sueños por cumplir, uno de ellos es tocar por primera vez en Posadas este sábado 8 de Julio.

Foto: Gimena Cuenca

(Prensa Para Artistas)

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