Rolo Sartorio: “Entregaría a la banda por volver a ver a mis hermanas”

Rolo Sartorio se prepara para regresar al Estadio Único de La Plata el próximo sábado 2 diciembre. Antes de despedir el 2017, el líder de La Beriso dialogó con el diario Clarín sobre diversos temas. La tragedia familiar, los amigos del campeón y la chance de ser solista fueron algunas de las consultas.

El primer show del grupo fue en el 1998, en el instituto Santa Teresita, adoptando como nombre el apellido del cura del colegio. “Toqué en River y volví a comer acá con mi señora y levanté los platos de la mesa como siempre. Es lo normal, no somos estrellas. Después de lo que pasó con mis hermanas, el único éxito para mí es llegar a los 80 años y que todavía estemos todos”, expresó.

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Uno de los temas más conocidos de La Beriso se llama “Cómo olvidarme”. Ahí Rolo recuerda a su hermana Mariana, que murió por culpa de un cáncer. Tiempo después, perdió a su otra hermana, Marcela. De ese martirio salieron varias canciones que tornearon el estilo del grupo hacia una veta más emotiva y radial. Para el cantante, ésa es la explicación de por qué la banda empezó a llegar a más gente y pudo dar el gran salto. “Una vez nos revolearon una cruz en el show, y la agarré, y le dije a nuestro asistente que la pusiera al lado del bombo de la batería. Y siempre la toco en el segundo o tercer tema y me acuerdo de mis hermanas. Ellas están presentes en todos los shows. Entregaría a la banda por volver a verlas”, subrayó el líder de la banda del momento.

Sobre la muerte de Mariana, Rolo comentó que “pensé que se me giraba el coco. No podía comprender la muerte: saber que nunca más iba a escuchar su voz. Es muy difícil. Con ella compartíamos muchísimo, salíamos juntos, éramos amigos. La acompañé todos los días a hacerse el tratamiento de rayos al Hospital Español. Fue una agonía a dúo, era despertarte y pensar ‘Ufff, otra vez’. El día que falleció, me contó mi señora que giró la cabeza, me miró y murió. Yo me quedé parado en la punta de la cama y en vez de pensar qué bajón, sentí un alivio. Después empezó el tema de la ausencia, ataques de pánico, pastillas. Todo. Al año y medio me entero lo de Marcela, y yo se lo tenía que decir a mi viejo y no sabía cómo. Fue una bomba atómica. Quedé como hijo único”.

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Sobre los típicos “amigos del campeón” confesó que no tiene: “los olfateo al toque. Aparecieron primos que no sabía que tenía, pero bueno. No soy rencoroso, igual. Me ha pasado que la verdulera de la esquina me diga: ‘Antes no te dábamos bola y ahora te pedimos fotos’. A veces, estás angustiado por algo y querés ser invisible, pero no podés porque te paran para pedirte una foto”.

Sobre su pasado antes del éxito contó que “hasta hace cuatro años, me levantaba todas las mañanas y salía a laburar porque, lamentablemente, no estudié. Sigo viviendo en Avellaneda y parece que la canchereo por eso, pero es mi barrio, ¿Me entendés? ¿A dónde querés que vaya? Voy al club donde iba de chiquito y les consigo pintura para los pisos. Eso es lo que te pone los pies en la tierra: ayudar a otros. Mi viejo tuvo épocas en las que le fue bien, y otras, más o menos. Cuando yo jugaba en las inferiores de Independiente, me regaló los botines más feos del mundo, unos marca Fulvence, y después me enteré con los años lo que le costó comprármelos, cómo juntó cada moneda. Yo siempre la laburé, nunca fui cuna de oro”.

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El 2 de diciembre volverán al Único de La Plata donde hace pocas semanas telonearon a Guns N’ Roses con The Who. “Nos sentimos cómodos ahí y ya nos hicimos amigos de toda la gente que maneja el estadio. Es un lugar muy lindo, que tiene buenos accesos y que no tiene barrabravas: eso es fundamental. No creo en esas boludeces de ‘la mística’ de cada lugar. Son cosas que dicen los músicos cuando no saben qué decir. Yo creo que la mística la armás vos con la gente esa noche”.

Este año hicieron 8 estadios Obras e invitaron para cada show a una banda distinta. “Metimos 8 bandas invitadas para darles la posibilidad de tocar ante mucha gente. Bandas que la vienen remando hace años, como Barrios Bajos, Maldita Suerte y Jinete Lendrix. Ninguna nos pidió tocar: las llamé yo una por una y se ponían muy contentos. Aparte, nuestro público es de entrar a ver los teloneros, no se queda sólo a vernos a nosotros al final. Eso está buenísimo”.

Sobre la posibilidad que tuvo de cantar con otros artistas, expresó que “Cacho Castaña es el número 1. Fue una casualidad conocerlo, un gusto que me quise dar de cantar Cacho de Buenos Aires con él. El tipo tiene todo el barrio encima. Ahora, si es por soñar, con Charly García, Enrique Bunbury y Joaquín Sabina estaría bueno. ¡Y Mick Jagger!”

Además, reveló que no se imagina como solista: “Salvo que pase una hecatombe. No pienso: ‘Ya llenamos todo, ahora quiero probar solo’. Sí me gustaría ir a un bar a cantar temas de otros, hacer covers de Andrés Calamaro y Joaquín Sabina. ¡Mi propio karaoke! Lo íbamos a hacer con el Conde Kung (tecladista de La Beriso) y ponernos Dos Ladrones Sueltos, pero para joder nomás, y quedó ahí”.

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Cuando fue consultado por tocar en la Bombonera, considerando su corazón xeneize, Rolo dijo que no le interesa mezclar la música con el fútbol. “Se puede dar, pero no está en los planes ahora. Me gusta ir a ver los partidos nomás. El año que viene son los 20 años de la banda y nos gustaría hacer un estadio en Avellaneda para festejar cerca de casa. El Cilindro (Racing Club) sería una bomba”, finalizó.

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