“La madre de Luca nos agradeció haber prolongado su vida”

A pocas horas de que se cumpla el 30 aniversario de la muerte de Luca Prodan, dos personas que lo conocieron muy bien hablaron con la sección cultura (Vos) de La Voz del Interior. Timmy McKern y Germán Daffunchio respaldaron a Luca cuando desembarcó en Argentina.

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El 22 de diciembre se cumplirá la tercera década desde que el músico nos dejó físicamente. “No tengo presente la fecha del fallecimiento de Luca; a veces me la recuerdan algunas radios cuando me llaman…  Y entonces digo ‘ah, era hoy’. Yo rescato todos los días su forma de vida, en la que Sumo sólo es el final de la historia”, afirmó Timmy sobre la efeméride inmediata. Ambos compartieron estudios en el colegio Gordonstoun (Edimburgo).

Germán, cuñado de Timmy, razonó en términos similares: “No soy de los que tienen un fetiche con los números redondos. ¿Es que acaso el aniversario 31 ya no vale? No lo entiendo mucho. No me gusta aprovecharme de la situación de que era amigo de Luca y qué se yo. La tengo adentro mío a la historia, estoy tranquilo y en paz porque hicimos todo para que Luca sobreviviera. Importa lo vivido. Tengo la frustración de no haberlo podido salvar, pero no soy Dios”.

El día que conocieron a Luca Prodan

McKern explicó que “fue en la secundaria, en mi primer día en Gordonstoun. Luca venía corriendo por un pasillo y mi hermano me lo presentó. Era un tipo que hacía mucho quilombo en el colegio, con ganas de divertirse con lo que venga. El nuestro era un colegio pupilo, con seis casas en las que se hospedaban 60 chicos en cada una. Yo estaba en la misma casa que Luca”.

Daffunchio contó que “la primera vez que supe algo de Luca fue mucho tiempo antes de que él viniera a la Argentina. Recuerdo que Timmy me hizo una despedida porque me iba a hacer la colimba y, después de brindar, puso un casete con algo que había grabado ‘su amigo de Inglaterra’. Fue la primera vez que supe de su existencia y tiempo después me enteré de que venía. Pero nunca tuve ningún tipo de expectativa. Sabía que era el amigo de Timmy y punto. Cuando lo vi por primera vez dije ‘¿y este cachivache?’.

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“Cuando alguien intenta salir de la heroína después de muchos años, tiene un aspecto extraño. Y él vestía raro para una época en la que los jóvenes argentinos estaban bien uniformaditos, muy soldaditos. Solía usar sombrero”, añadió el líder de Las Pelotas.

El nacimiento de Sumo

“Luca empezó con una criolla, pero cuando se encontró con Germán primero y Alejandro (Sokol) después, volvió a Londres para buscar más equipos, otra acústica, un micro, una grabadora de cuatro pistas, una máquina de ritmos y una cámara de eco. Con eso empezó a hacer las primeras composiciones. Germán nos visitaba y se sumaba a esa experimentación”, recordó Timmy.

“Y así fue hasta que al momento de plantearse qué hacer ahora que se sentía bien, la posibilidad de la banda no estaba nada mal. En ese plan, le dijo a (la baterista) Stephanie Nutal que venga a la Argentina. Cuando empezó a componer cambió todo. Los primeros momentos fueron como siempre, con Luca tocando ante gente en un plan más social. Más tarde conoció a (el guitarrista) Ricardo Curtet, la única persona que en esta zona que escuchaba Frank Zappa”, agregó.

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“Yo no pensaba ser músico ni en recontra pedo. Apenas me llevaba la guitarra al barco. La historia de Sumo es muy loca para que termine convirtiéndose en lo que fue. Mi referencia de música era el jazz rock (Pat Metheny, John McLaughlin) y tenía poca info de otras cosas que pasaban afuera. Luca se vino con toda la música. Joy Division, sobre todo”, subrayó Germán.

Además, contó que “de repente surgió un entusiasmo por tocar. ‘Me voy y traigo equipos’, me dijo un día. Yo pensaba ‘este no vuelve nunca más’. Pero volvió y se dio una cosa increíble. Cuando se formó finalmente la banda, el incentivo era que el jefe de artística de un sello nos ofreció grabar un demo porque suponía que podíamos cubrir una demanda medio country. Había una banda llamada Harp que marcaba esa tendencia. Se imaginaron que íbamos por ahí. Le dimos el demo y nos pegaron una patada en el orto”.

La primera canción de Sumo

“El primer tema de Sumo fue ‘Night and Day’. Después de una noche intensa grabando en su cuatro canales (que para nosotros era una nave), veo a Luca escuchando el resultado en los auriculares y, de pronto, sacándoselos para decirme “Ey, Germán, ¡¡¡Esto es muy bueno!!!”, como si él también estuviese sorprendido de lo que éramos capaces. Una de las virtudes que tuvo Luca, dejó aflorar el animal interno de cada uno. Luca supo amalgamarnos”, reveló Germán.

“La madre nos agradeció haber prolongado su vida”

Para Timmy, “Luca vino hasta acá a buscar vida, porque todo en la suya era bastante negro. Y llegó a un lugar paradisíaco, a hacer vida en familia, porque yo tenía bebés en ese tiempo. Todo a su alrededor era vida creciendo. Él mismo buscaba renacer y todo eso le servía, claro”.

Según Germán, “la madre de Luca, cuando vino después de que él murió, nos agradeció haber prolongado su vida. Porque él estaba desahuciado en Europa, tenía un coma hepático, era adicto a la heroína. Siempre luchamos contra sus fantasmas. Perdimos, pero luchamos. Yo especialmente. Yo no quería que se muera. Recuerdo que una vez después de tocar en Firmat, estábamos en la pieza del hotel juntos y me pregunta ‘¿Germán, qué te pasa?’, y yo le contesto ‘¡Pasa que te estás muriendo! ¿Por qué? Mirá adónde llegamos’. Y él me termina contestando ‘ya es demasiado tarde’. Entonces le repregunté ‘¿y yo qué tengo que hacer?’; ‘vos tenés que seguir’, me largó. Y creas o no, eso fue lo que permitió seguir después de Sumo. Porque cuando él murió quedé desilusionado y asqueado del mundo del espectáculo”.

El último show

Germán Daffunchio confesó que se dio cuenta que “se acercaba el final antes de un Obras. Atrás de Luca estábamos todos nosotros laburando duro, y él ya no iba a los ensayos o iba mamado. Entonces, una vez medio que nos agarrábamos a piñas para después terminar abrazados, como cada vez que nos peleábamos. Bueno, cuando lo abracé, después de esa discusión, sentí que ya se estaba yendo. Luca era apenas piel y hueso. Es más, les compartí esa sensación a todos y nadie me dio demasiada bola. Lo curioso de ese último show (fue el 20 de diciembre de 1987, en la cancha de Los Andes, en Lomas de Zamora) fue que tocamos ‘Fuck You’ el doble. O sea, el doble de tiempo. Eso lo podés tomar como una despedida”.

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