“De Regreso a Oktubre”, lo nuevo de Rocambole en homenaje al emblemático disco de Los Redondos

A 30 años del lanzamiento de Oktubre, el mítico disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Rocambole, el hacedor del arte de sus imágenes, le brinda su homenaje con un nuevo libro en el que refleja nuevas e inéditas ilustraciones: “De Regreso a Oktubre – Lo que quedó en el tintero”.

Oktubre no es un disco más de Los Redondos, es una obra cargada por un contexto histórico de matriz revolucionaria. Fue sin dudas el álbum que consolidó a la banda masivamente y contiene algunas de sus canciones más representativas como: “Ji ji ji”, “Ya nadie va a escuchar tu remera” y “Motor Psico”, entre otras.

Y no sólo sus canciones fueron lo más representativo del disco, sus ilustraciones son ícono para Los Ricoteros de todos los tiempos: el esclavo con las cadenas, las banderas rojas flameantes, los colores de la revolución que se daba en diversos sectores del mundo.

Somos Rock tuvo la oportunidad de conversar con quién fue el ilustrador de Los Redondos: Ricardo Cohen, mejor conocido como Rocambole. En una nota sin desperdicio, el artista habló sobre los comienzos de su carrera con el surgimiento de “La Cofradía de la Flor Solar”, de la composición artística de Oktubre, de lo que siente al ver sus imágenes reproducidas en tantas banderas y tatuajes, de lo que veremos en su nuevo libro, del nuevo disco de Skay y mucho más.

En la dictadura militar tuviste que abandonar tus estudios en Bellas Artes y formaste una institución paralela que desembocó en un gran movimiento artístico. ¿Cómo fue esa experiencia?

Con un grupo de amigos del centro de estudiantes tuvimos que abandonar la facultad porque con el golpe de estado de Onganía se volvió difícil la vida de muchos allí, con ellos formamos todo eso que fue “La Cofradía de la Flor Solar” que era una comunidad integrada por artistas de toda índole, lo que hoy llamaríamos un centro cultural. Pintábamos, hacíamos artesanías y música. Tiempo más tarde surgió la banda de rock psicodélico que llevó el mismo nombre y donde, entre sus integrantes, se encontraba Skay Beilinson. La comunidad duró unos 5 años, para el año 1972 las fuerzas parapoliciales nos empezaron a acosar hasta que tuvimos que levantar campamento y desaparecer.

 

¿Y cómo siguió tu vida después de eso?

Los integrantes de la Cofradía se dispersaron por el mundo. Mientras tanto, después de la disolución del grupo, formé algunas ferias de artesanías. En la vuelta a la democracia terminé mis estudios pero para el año ‘76 con el comienzo de la última dictadura militar tuve que radicarme en Brasil donde me dediqué plenamente a la ilustración e intervengo en la gráfica de algunas tapas de discos. Esporádicamente vuelvo a la Argentina de manera clandestina, y en aquel momento se estaba formando con un grupo de gente amiga lo que serían los inicios de lo que luego fue “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.

Y en esos inicios vos estuviste colaborando con tu arte, como es en el caso de Oktubre. ¿Cómo fue el proceso del disco, que recuerdos tenés de ese momento?

Primero hubo algunas reuniones con la banda donde se estableció un concepto general para la producción del disco. Y en esas reuniones de “fernet”, empezamos a soñar con una obra que homenajeara la lucha de los oprimidos contra los opresores, un homenaje a las revoluciones de la historia y en octubre hubo varias de esas revoluciones. Y así cada cual comenzó a hacer lo suyo, Skay a componer, Solari con su poesía y yo me encerraba en mi taller a trabajar en la estética de las imágenes.

¿Qué tuviste en cuenta respecto a la estética?

En el caso de Oktubre decidí tomar prestada una estética del tipo anarquista “sovieticoide”, basada en volantes, panfletos y carteles no sólo de la Revolución Rusa sino también de carteles anarquistas de Argentina de principios del siglo XX, con el rojo, negro, gris y blanco como protagonistas. A mí me convenía que el estilo fuera simple porque en aquel momento la banda no contaba con grandes recursos económicos como para generar imágenes más sofisticadas.

Antes comentabas que Oktubre representa la lucha de los oprimidos contra los opresores y las revoluciones. ¿Es posible una revolución en estos tiempos?

Yo creo que siempre hay revoluciones, revoluciones de muchos tipos: culturales, estéticas, sociales. Sin embargo, pienso que vamos por un camino un poco oscuro si no hay un cambio en la humanidad, como que vamos a caer en una especie de remolino donde vamos a parar en nombre de un Dios llamado mercado. A medida que avanza la tecnología los controles sobre la sociedad se han vuelto más sofisticados, induciendo al consumo o a determinadas situaciones ideológicas y hoy día estamos rodeados, estamos en un bosque de pantallas: del celular, computadora, televisor. A través de las pantallas pasan imágenes y el poder de la imagen es tremendo.

Ya que hablamos de imágenes, si hay una imagen poderosa en Oktubre es la del esclavo y sus cadenas. ¿Qué te produce ver tus obras plasmadas en banderas o tatuajes de manera tan masiva?

Es impresionante, es extraño, a mí me suscitan emociones diversas porque yo perdí control de esa imagen, ya cobró vuelo por sí misma, la gente se la apropió y ya podría decirte que no es mía, es de la gente. Siempre lo digo: si yo supiera exactamente cómo hacer otra imagen para que suceda lo mismo, la haría.

¿Qué encontramos en “De Regreso a Oktubre – Lo que quedó en el tintero”?

El libro es un homenaje por los 30 años de Oktubre, la idea que me vino a la mente es: ¿cómo hubiera sido el proyecto de este disco si se planificara hoy? Y bueno, hoy en día hubiese hecho no sólo el disco sino que lo acompañaría por un libro de ilustraciones, como da para hacer tantas imágenes sobre el tema y a mí me quedaron muchas ideas guardadas. Entonces dije: vamos a hacer aquello que podíamos haber hecho si en aquel momento se hubiese editado además, un libro y en base a las canciones de Los Redondos, me puse a ilustrarlas, no sólo ilustré canciones de Oktubre, sino también de algunos otros, incluso de temas inéditos. Es un libro que contiene casi 200 imágenes.

Y lo hiciste a través de “Panal de Ideas”. ¿Cómo es esta experiencia?

Yo siempre tuve el sueño de hacer un libro con mis imágenes, pero realizar un libro, económicamente es muy difícil. Resulta que aparecieron por internet estas plataformas donde se puede realizar cualquier proyecto con financiamiento previo, donde si hay gente interesada en ello se transforman en “accionistas” y mediante la impresión de una boleta que podés pagar en un Pago Fácil, ya entran en el proyecto. Y como enseguida hubo gente interesada, el proyecto se hizo.

¿Cómo viene la presentación del libro?

El sábado estuve en una convención ricotera en Córdoba, más tarde tengo presentaciones en Mendoza. Con mi libro anterior “Rocambole: Arte, Diseño y Contracultura”, me estuve presentando en casi todas las provincias, con este seguiré recorriendo Argentina y Uruguay, donde también ya me he presentado y suelo dar charlas.

“El engranaje de Cristal”, es el nuevo disco de Skay Beilinson y cuyo arte estuvo a tu cargo. ¿Cuál fue la inspiración esta vez?

Yo le llevé a Skay una especie de “pegoteo” que hice como boceto y Skay quiso que sea así tal cual, como el boceto, y yo le dije que esto era sólo una maqueta que no estaba terminado que era solamente para ver más o menos la idea, pero él quería que quede así, que quede “pegoteado” y bueno, la tapa de Skay es un “pastiche”, tal como se bocetó.

Para finalizar, es necesario aclarar que el proyecto para el lanzamiento del libro en “Panal de Ideas” ya se cerró, una vez editado se va a poder entrar a la página para adquirirlo. “De Regreso a Oktubre – Lo que quedó en el tintero”, tendrá una gran presentación en la Ciudad de Buenos Aires, con fecha y lugar a confirmar.

Por Mariela Pasquet

Foto: Rocambole

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