Las frases más importantes del Indio Solari en “Tsunami. Un océano de gente”

El mundo que gira alrededor del Indio Solari está revolucionado con el estreno del documental “Tsunami. Un océano de gente”, muestra el primer mano a mano en cámara del ex Patricio Rey con Mario Pergolini y contiene imágenes del último show en Tandil. En principio, el film se podrá ver hasta mañana a las 23:59 por la web de Vorterix.

Entrevista exclusiva con Rocambole a 30 años de Oktubre

El Indio habló de muchos temas. Su salud, la muerte, sus seguidores, Mick Jagger, el rock nacional, Los Redondos, la traición, los solos de Skay, Cerati, entre otros temas. A continuación, te dejamos las frases más importantes.

“El cariño de la gente, que proyecta en vos virtudes que no tenés, destrezas de las cuales carecés, te ayuda a vivir. Te dan permiso para eso, y sos un boludo si no aprovechás esa oportunidad para ser más honesto, para ser mejor. Te allanan el camino. Las cartas que recibo son dementes, en el sentido que depositan en uno -que no lo conocen, y yo tengo las mismas miserias que cualquiera, soy egoísta como cualquiera-, en la música que hace uno, como una especie de bálsamo para la parte doliente de sus vidas. El escenario es el lugar más cómodo que tengo en el mundo para estar”.

El mensaje del Indio Solari después del estreno de “Tsunami”

“Uno no sabe por qué es elegido. Nunca sabés por qué la gente te quiere. Hay gente más talentosa que yo que de pronto no tiene el magnetismo físico”.

Yo no escucho cumbia, pero un artista que conmueve mucha gente para mí es un artista popular que vale, por más que a mí no me gusta y no le compres un disco nunca. Uno recoge la piel sensible de la sociedad, recoge emociones y las mezcla, las bate”.

En un pasaje de la entrevista Pergolini intentó sacarse una duda y le dijo: “Yo nunca entendí por qué me contaste que estabas enfermo”. El Indio le contestó “yo tampoco.  Yo no sé por qué soy el Indio Solari”. A continuación, estiró su brazo para agarrar el vaso con whisky que estaba sobre la mesa y remató la primera parte de la entrevista diciendo “¡Salud!”.

En la segunda parte, habló de los primeros síntomas del Parkinson: “Cada show es una prueba, y me cuesta porque odio la decrepitud, pero qué vas a hacer. That’s life”. Rápidamente Mario le pidió que defina “decrepitud” y Solari agregó: “Son esos 30 años que la ciencia médica nos ha dado, inédito en la naturaleza donde al que pierde sus habilidades físicas se lo morfan. El ser humano tiene estos 30 años al costo de una cosa espantosa, que para mí es la decrepitud. Contados son los que llegan a los 80 años en plenitud física y mental, el tipo empieza a ver menos, a escuchar menos, hasta que un día se cagó encima. La decrepitud no es una sobrevida agradable, te duele todo. Yo estoy entrando en eso, tengo Parkinson, no es de ahora. Pasa que con el tiempo empieza a manifestarse. En mi caso, no con temblores, sino con rigidez. Yo soy un adorador de la juventud y es algo que se escapa de las manos. Yo me engañé tirando papel picado hasta hace poco, me creía el hombre metálico. Y un día, van y te dicen ‘me parece que el papel picado ya no va’, je. Yo me aferro a la vida, si no me pego un ‘corchazo’ y se terminó”.

Frente a esa declaración sobre el “corchazo”, Pergolini le repreguntó si lo haría. “Lo he pensado más de una vez, sí. No ahora. En este momento no estoy tan mal. Yo no sirvo para viejo, no te rías, boludo. Hay gente que sirve para viejo y otra que no. Creo que el ser humano tiene 50 años de vida genética y de plenitud genética”.

“Creo que he confundido varios síntomas de esta enfermedad con la claustrofobia. Por ejemplo, yo llegaba al BB King Club y me sacaba los zapatos, o en cualquier restaurant. Con el tiempo, cuando me diagnostican esto, supongo que algunas de estas cosas que yo sentía, que creía eran claustrofobia, son propias del malestar de la rigidez que te provoca esta enfermedad. Yo no soy médico, pero estoy contando mi experiencia”.

“Me empecé a dar cuenta (de su enfermedad) porque un buen día me iba a cortar las uñas, y empecé (hace el gesto del temblequeo), y pensé ‘bueno, habré dormido mal anoche’. Al otro día me iba a abrochar un botón y me costaba. Así empecé a desconfiar de esas pequeñas cosas. Para eso hay medicamentos pero tengo que tomar 10 o 12 pastillas. Antes de esto tuve Hepatitis C, que era como tirar la moneda. Gracias a Dios no quedó el virus. Últimamente tomo un montón de pastillas, pero no de las que me gustan a mí, de las que le gustan a la medicina”, explicó. En una especie de paso de comedia, el Indio le mostró sus pastillas a Mario y le preguntó si quería tomarse una. Un poco de humor para cortar con la seriedad de un tema muy complejo.

Gracias a la ayuda de su mánager, comentó que hace dos años consume las pastillas. “Me las cargo yo acá (en referencia al pastillero), el problema es que las tomo muy mal (agarra una y la toma). Le voy a poner un poco de agua al whisky”, dijo Solari apelando nuevamente al humor.

Primeras frases sobre el líder de los Rolling Stones. “Yo era el primer invitado para cantar con Jagger, pero me pareció una locura que hubiera un tipo cacareando al lado mío”, subrayó para luego contar que en Abbey Road le dijeron que Mick Jagger les daba un poco de vergüenza, en cambio veían que él tenía “a todo el estadio como loco y parece Frank Sinatra, va con la mano en el bolsillo cantando”.

“¿Qué te emociona?”, le preguntó Mario en la tercera parte de la nota. Reteniendo las lágrimas, y con la cámara mostrando su silueta desde lejos, Carlos Alberto respondió: “Es una oportunidad muy especial la muerte. Para liberarte de tus compromisos y hacer lo que quieras”. Más tarde, confesó cuál es su sustancia preferida: “Estoy dejando de fumar para no darle una mano a la bella señora. Ya tengo 67 pirulos. Tengo facilidad para dejar todo tipo de sustancias, pero el alcohol me gusta, me sigue gustando”.

El rock nacional siempre me parecieron boleros rápidos”. Otra vez, rápido Mario afirmó “sos el rock nacional”, a lo que el Indio le contestó: “Sí, y trato de que no sean boleros rápidos. No tengo vergüenza en decir que es una música transcultural. A veces me sale, a veces no me sale”.

Nadie se va de Los Fundamentalistas, el que se va es porque se creyó un viaje que no era”, declaró sorpresivamente. “Yo no digo que lo que yo hago esté bien todo, no sé si las ilustraciones están buenas, si las letras están buenas, lo que tengo es una buena noticia: conmueve a mucha gente. Es lo que tiene que hacer la lírica, que no es algo para ser entendido, no es un lenguaje filosófico, ni reflexivo. Es un lenguaje rítmico. Los silencios tienen que ser más importantes que las líneas”, explicó.

A mí me gustó más la etapa solista de Cerati. Soda Stereo era una especie de engendro de los productos que publicitaba la NME (la revista inglesa), no era algo atractivo para un tipo de mi edad. En cambio su etapa solista era aventurera, estaba buena”.

De Spinetta me gusta Almendra, Pescado Rabioso. No me gusta cuando en la primera canción hiciste 10 acordes diferentes, quizás sabés 15 o 20, y en el resto del álbum vas a pasar por esos mismos acordes y hay una repetición melódica”.

“Lo único que es plagio es la melodía. Por eso cuando yo digo: ‘Mis canciones de la época de Los Redondos’, es porque son mis canciones. El único que hizo canciones, las melodías, el leitmotiv, soy yo. Después hay arreglos, adornos, que hacen que una versión sea mejor que otra. Pero el plagio es si son más de ocho compases de la melodía”.

Rápido para las repreguntas, Mario le dijo: “Entiendo que las canciones son tuyas, entiendo incluso tu enojo. Pero todo es un conjunto, en un punto es como la familia”. El Indio sostuvo que “La familia también te caga. No hay cosa peor que un hermano”.

“¿Pero cuán tuyo es el tiriririri…?” (Le consultó Pergolini tarareando el solo de Jjiji). “Eso no es mío, ni del amigo que vos hablás. Es del “Enano” Dawi. Por ejemplo, Mi perro dinamita yo no lo quería publicar, para mí era un standard de rock. Y fue uno de los temas que nos hizo más conocidos”, respondió.

“¿Entendés a la gente cuando te dice ‘Sólo te pido que se vuelvan a juntar’?”, insistió el periodista. “Ya no es tan frecuente, esta banda tiene los méritos para hacer lo mismo. Por supuesto que lo entiendo, pero no han sido testigos de la intimidad de lo que yo he sido testigo. Es una palabra dura, pero la única que me sale a mí es traición”, subrayó Solari.

“¿Te vas a permitir no charlarlo?”, preguntó Pergolini y el Indio no dudó en su respuesta: “No hay manera, no. A mí me podés cagar con guita, no me podés traicionar. Son dos cosas diferentes”.

Después, el ex Patricio Rey siguió dejando frases para destacar: “A mí nunca me pasó lo de la mariposa en el estómago. Siempre considero que el escenario es el lugar más cómodo que tengo sobre la Tierra. Está toda la gente a favor tuyo. Mientras uno no haga cagadas”.

El sold out para mi público no existe, van igual. Cortan la avenida, se arma quilombo. No se quedan en la casa”.

“Conozco más Nueva York que Buenos Aires, es una cosa que me hace quedar muy mal. Pero lamentablemente no puedo salir, me rodean la casa, es un quilombo. Yo soy un tipo criado burguesamente, disfruto de los placeres de la vida, la buena bebida, un buen hotel, no hace falta renegar. El asunto es ganarse ese confort genuinamente”.

“Vamos a explicarle a Mick que se haga de abajo. En la misma noche, 160 mil personas no es lo mismo que en tres días. Un pogo de 160 mil personas no es sopa. Yo no podría estar ahí en el público ni en pedo, hay una claustrofobia. Cuando un tipo como yo acepta que tiene que terminar el show con eso, es porque lo pasó por encima. Es un Rock & Roll que está bueno, pero siempre me gustaron los Lados B de los discos”.

A mí hay tres solos de Skay que me parecen maravillosos: ‘Todo un palo’, ‘Etiqueta negra’, y el tercero me lo voy a olvidar porque estoy grande”, respondió y se quedó pensando. Intentó recordar pero no pudo. Otra vez la emoción ocupó un lugar importante en la entrevista.

Las últimas frases del primer mano a mano a cámara del Indio Solari con Mario Pergolini:

Mario: La última, ¿y si mañana es el último concierto?

Indio: Bueno, festejemos. Festejemos.

Mario: ¿Qué sea?

Indio: Si, sí.

Mario: ¿Será?

Indio: No, no. Vas a ver mañana.

Solari alzó una vez más su vaso y brindó a la distancia con Pergolini. Las imágenes del show en Tandil, cuando el Indio interpretó “Jijiji”, se apoderaron del documental para mostrar el pogo más grande del mundo.

Buenas preguntas. Muy buenas repreguntas. Grandes respuestas. Un excelente material para conocer un poco más sobre el Indio Solari.

Comentarios