Paul McCartney en su último show en La Plata: “¿Qué onda, che?”

A cada ciudad que visita, el gran Paul se esfuerza por aprender algunas palabras típicas para después usarlas durante el show. En Córdoba saludó a la fanáticos con: “Hola culiados”. Esta vez, en el segundo y último show en el Estadio Único de La Plata preguntó al público: “¿Qué onda, che?”. Los fans estallaron en aplausos, ovaciones y varias risas.

Con altos y bajos, colores, matices y golpes directos al corazón nostálgico, McCartney no se salió del setlist que presentó en Córdoba y que repitió el martes pasado sobre ese mismo escenario. El único cambio se dio en los bises, donde decidió dejar afuera a “Hi, Hi, Hi” para darle lugar a otro clásico de la era Wings, “Jet”.

No hubo, esta vez, ninguna niña que se animara a tocar el bajo con el ídolo. Sí subieron al escenario cuatro chicas que cumplían años y lo hicieron saber a través de carteles; cada una de ellas se llevó como regalo un autógrafo del ex Beatle sobre la piel que, prometieron, mutarán en tatuajes, además de un abrazo cerrado que derivó en un improvisado pogo. Luego sonó “Birthday”, con ese sonido furioso y fiestero que puso a todo el mundo nuevamente a bailar.

Tras más de dos horas y media de show, Paul agradeció a los técnicos, a su banda y, especialmente, a su público. Y poco antes de despedirse, entonó “Golden slumbers”, “Carry that weight” y “The end”, esa trilogía perfecta para cerrar un recital enorme, vibrante y repleto de emociones que buceó dentro del legado de un hombre clave para la historia de la música.

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